los cuatro humores

Los simios y el lenguaje

Los Simios y el lenguaje

 

 

Historia de los simios y la cuestión del lenguaje

La cuestión de si los simios pueden usar el lenguaje ha sido una interrogante desde hace algún tiempo. En 1661 Samuel Pepys escribió en su diario sobre lo que llamó un "babuino" que creia que él ya sabia algo de ingles y que tal vez podria enseñarle algunas palabras o enseñarle algun signo del lenguaje de signos. En 1748 Julien Offray de la Mattrie publicó un documento en el cual especulaba que a los simios se les podría enseñar a hablar. Durante la primera mitad del siglo 20, las primeras incursiones experimentales en el área de lenguaje en simios fueron, de hecho, intentos de enseñarles a hablar. Robert Yerkes experimentó con chimpancés en la década de 1920 y concluyó que no podían. Este señor hizo una sugerencia que no fue tomada en cuenta sino hasta después de 40 años: tal vez los simios podrían aprender lenguaje de signos. Otros continuaron con el intento de enseñarles a hablar, el más exitoso fue el de Keth y Cathy Hayes, quienes enseñaron a la chimpancé Viky a decir cuatro palabras. Los experimentos en los cuales se criaban a los chimpancés como a niños fueron exitosos en otros aspectos: los chimpancés aprendieron a comprender mucho del discurso humano, y a menudo, aunque hasta cierto punto, se comunicaban con su "familia" a través de gestos.

 

¿por qué un simio no puede hablar?

Siendo tan inteligentes, y compartiendo el 99% de nuestro genoma, ¿por qué es tan difícil para un mono hablar?

Pues la respuesta es múltiple, pero sencilla. Por un lado, un 1% de diferencia genética puede parecernos despreciable, pero no lo es tanto. Fijémonos en la cantidad de órganos y procesos del cuerpo humano que están determinados por los genes: el crecimiento, la cantidad y el color del cabello (y su forma: rizado, ondulado, liso), el color y la forma de los ojos, el hecho de tener dos extremidades superiores y dos inferiores, el hígado, los pulmones, el corazón, las uñas, la digestión… Todo ello está dictado por nuestro código genético. Y en gran parte de todo ello somos indistinguibles de los chimpancés, si nos fijamos en la estructura, y no en el aspecto superficial: somos animales con cuatro extremidades, dos ojos dispuestos hacia delante, vello por todo el cuerpo, un corazón (que incluso podemos trasplantar de una especie a otra), una misma forma de digestión, de circulación sanguínea, de respiración; uñas, dientes, orejas, y demás. Un mono y una persona desnudos, para un observador científico extraterrestre, podrían pasar, en un reconocimiento rápido, por dos animales de especies hermanas, o incluso por dos individuos de una misma especie (habida cuenta de que hay gatos de angora y gatos totalmente lampiños, por ejemplo, que son de la misma especie; y teniendo en cuenta también que hay seres humanos extraordinariamente peludos).

Pero es que, además, una diferencia del 1% del genoma no tiene por qué significar que un 1% de nuestros genes sea distinto al de los chimpancés. Puede significar que cada uno de nuestros genes es un 1% distinto de todos los genes de nuestros queridos animales. Ahí es donde nos damos cuenta de que la diferencia puede ser abismal.

Nuestra capacidad para usar un lenguaje, según los últimos estudios, depende fundamentalmente de dos cosas: un aparato fonador adaptado para ello (tráquea, laringe, faringe, dientes, paladar, etc.) y ciertas regiones del cerebro que parecen estar destinadas al lenguaje, como el área de Broca. Todo parece indicar que un 1% de nuestro código genético podría ser suficiente para crear estas dos diferencias.

Un segundo error consiste en una apreciación falsa de la evolución de las especies. Si un chimpancé es tan parecido, y si va justo por detrás de nosotros en la carrera por la superioridad de las especies animales, ¿no sería lógico que los chimpancés pudiesen desarrollar un lenguaje, aunque fuese uno tosco y rudimentario?Pues si.

Pero el caso es que la cosa no es así. Los humanos no descienden de los chimpancés. Los humanos descienden de diversas especies de animales casi humanos que nos precedieron en la historia de la tierra, como el australopithecus, el homo erectus o el homo habilis. Los caminos de la especie humana y del chimpancé se separaron hace millones de años, así que compartimos un antepasado común… pero estos simpáticos monos no son nuestros antepasados. Nuestros antepasados más inmediatos, casi con total seguridad, conocieron el lenguaje, al igual que la religión y la fabricación de armas. Pero, al igual que pasa con la religión y con las armas, probablemente su capacidad lingüística era menos refinada que la del homo sapiens. Es casi seguro que la capacidad del lenguaje comenzó a desarrollarse cuando el antepasado común que chimpancés y personas compartimos ya había dividido el camino hacia ambas especies. Así que es tan lógico que nuestros antepasados tuvieran unos rudimentos lingüísticos, como que los actuales chimpancés carezcan por completo de ellos.

Esto se puede entender mejor si recurrimos a una hipérbole. ¿Por qué las personas no pueden volar, ni siquiera mal, y las aves sí, si descendemos de un antepasado común, como todos los vertebrados? Pues por la misma razón. La capacidad de volar de las aves comenzó en algunas especies de dinosaurios que ya estaban separadas genéticamente de la rama de especies que dieron lugar a los mamíferos, y después a nosotros.Así, es lógico que muchos de los antepasados de las aves pudieran volar, y que ninguno de nuestros antepasados lo haya hecho nunca.

Por todo ello, los chimpancés no pueden hablar, ni podrán hacerlo nunca, al igual que nosotros no podremos volar nunca sin servirnos de artilugios mecánicos fabricados por nosotros.

 

 

Algunos de los estudios realizados con diferentes simios fueron los siguientes:

 

Washoe

En 1966 Allen y Beatrice Gardner comenzaron a enseñarle lenguaje de signos a una chimpancé infante llamada Washoe. Las Gardner proveyeron al animal un ambiente amigable, dado que pensaban que sería lo más apropiado para su aprendizaje. La gente que cuidaba de ella y le enseñaba, usaba el lenguaje de signos casi exclusivamente en su presencia. Washoe aprendió los signos a través de varios métodos, incluyendo la imitación y el condicionamiento con instrumentos. Washoe era capaz de transferir sus signos para describir un nuevo elemento; por ejemplo, usaba la palabra "más", en una gran variedad de contextos (no solo para pedir más cosquillas, el cual fue su primer referente). Allen y Beatrice notaron que Washoe producía el signo "perro" al escuchar el ladrido de un perro ausente en la escena. También reportaron que comenzaba a realizar combinaciones espontáneas habiendo aprendido solo 8 o 10 signos. Pronto extendieron sus experimentos a otros chimpancés: Moja, Pili, Tatu, y Dar. Necesitaban replicar su éxito con Washoe, y lo lograron. Todos estos chimpancés utilizaron los signos para comunicarse con amigos y extraños. Lo utilizaban entre ellos, con gatos, perros, juguetes, herramientas e incluso con los árboles. Recientemente se ha estudiado de forma sistemática la producción personal de signos, los resultados confirmaron que esta resulta pragmática. Uno de los sucesos más notables ocurrió cuando Washoe adoptó una infante llamada Loulis. En los siguientes 5 años no se usó el lenguaje de signos en su presencia; sin embargo, ella se las arregló para aprender más de 50 signos de otros chimpancés. Bob Ingersoll, que estudió a Washoe y Loulis en todo ese tiempo, piensa que no hubo mucha enseñanza activa, pero aun así, Loulis aprendió los signos por el uso que hacían los demás chimpancés. El aprendizaje de signos a través de otros chimpancés coincide con el criterio de Hockett sobre la transmisión cultural.

Debido a que los chimpancés continuaron usando este lenguaje sin intervención humana, Allen y Beatrice Gardner concluyeron que una vez introducido, el lenguaje de signos es práctico e independiente, no así los sistemas que dependen de aparatos especiales como los teclados de Rumbaugh o como las fichas plásticas de Premack.

Sarah

En el año posterior al comienzo del Proyecto Washoe, David Premack empezó un experimento con un diferente tipo de lenguaje. Las ya mencionadas fichas son las que Premack usó para enseñar a un chimpancé de nombre Sarah. Estas fichas representaban palabras, y variaban en forma, tamaño, textura y color. Las oraciones se formaban colocando las fichas en línea vertical (orientación que Sarah prefería). Este sistema difiere del lenguaje de signos en que la permanencia de la oración no solo hace posible el estudio del lenguaje sin los problemas de la memoria, sino también el estudio de la memoria en el contexto del lenguaje regulando el tiempo que la oración permanece en la tabla. A Sarah se le enseñaron sustantivos, verbos, adjetivos, pronombres y cuantificadores; también le enseñaron el concepto de similitud-diferencia, la negación, y las oraciones compuestas. Las primeras palabras nombraban varias frutas interesantes, para que Sarah pudiera por un lado resolver el problema y además comérselas. Sarah demostraba capacidad de sustitución, la habilidad de pensar en algo (en el caso siguiente, "chocolate") cuando el objeto en cuestión no estaba presente. Ante la oración "color marrón del chocolate", no habiendo ningún chocolate, y más tarde ante la frase "agarra marrón", Sarah tomó un objeto marrón. Cuando un entrenador puso una pregunta en la tabla y se alejó, Sarah mostró poco interés en contestarla – de alguna manera como cuando una conversación falla porque una persona deja de prestarle atención a la otra. Para demostrar que Sarah no estaba respondiendo a señales de sus entrenadores, se la adaptó a un nuevo entrenador que no sabía su lenguaje. Cuando este le hacía preguntas, respondía bien con menos frecuencia que lo habitual, pero aun así bien por encima de las probabilidades. Ann Premack afirmó que sería interesante ver cuan correctamente puede responder un niño en este nivel de lenguaje de alrededor de 150 palabras, en un simple examen como este delante de un virtual extraño. Para probar la visión de Sarah de las palabras, Premack le mostró una manzana y una serie de rasgos (por ejemplo redondo versus cuadrado, y verde versus rojo) Luego se le mostró su palabra para designar "manzana" y la misma serie de rasgos. Ella eligió los rasgos correctos tanto para la manzana real como para su palabra para "manzana", un triángulo celeste de plástico. Esto demuestra la teoría de Hockett sobre la propiedad de arbitrariedad; el símbolo para manzana es arbitrario (esto es, no hay similaridad entre un triángulo celeste de plástico y una manzana).

Lana

La chimpancé Lana aprendió a usar otro sistema de lenguaje, un teclado electrónico. El Proyecto Lana fue encabezado por Duane Rumbaugh, quien quería crear una situación la cual tomaría en cuenta las variaciones sistemáticas de procedimiento que influirían diferencialmente en el curso de adquisición y uso de las habilidades lingüísticas. El lenguaje de lexigramas, cada uno de los cuales representaba una palabra se llamó Yerkish. Cuando Lana apretaba un botón con un lexigrama, este se encendía y el lexigrama aparecía en un proyector. Cuando los botones se apretaban accidentalmente; Lana presionaba la tecla PERIOD (fin de la oración) como corrección y así poder volver a comenzar la oración; Lana hizo esto antes de que se les ocurriera a los investigadores. Lana también comenzó a usar NO como protesta (por ejemplo cuando alguien estaba bebiendo un Coca Cola y ella no tenía una) luego de haberla aprendido como negación (NO es cierto que...). Lana adquirió muchas habilidades del tipo lingüísticas para las cuales no había recibido entrenamiento específico, esto demuestra su habilidad para generalizar y resumir. Por ejemplo, usaba espontáneamente ESTO para lo que para ella no tenía nombre, y también inventaba nombres para cosas combinando los lexigramas en nuevas formas. Sus entrenadores admiten que no podemos asumir que Lana "comprende" el significado de cada palabra como nosotros, pero la corrección consistente de sus nuevas construcciones sintácticas apoyan la conclusión de que posee significados conceptuales para muchas de ellas y también para sus relaciones.

Nim

Herbert H. Terrace era escéptico sobre los éxitos de Washoe, Sarah y Lana. Él pensaba que había explicaciones más simples para las múltiples interpretaciones del uso del lenguaje en simios. A pesar de que admitió que los simios alcanzaron algo significativo, lo comparó con el comportamiento de las palomas a las que se enseña a levantar con el pico diferentes colores en cierto orden . También pensaba que los simios usaban los signos solo para recibir recompensas de sus entrenadores. Cuando Terrace realizó su propio experimento con el chimpancé Nim,su única recompensa era nuestra aprobación y su propia capacidad de describir lo que era importante para él. Nim fue criado como un niño humano y le enseñaron el lenguaje en forma similar a Washoe. Era observado practicando sus signos en ausencia de sus referentes. A menudo Nim utilizaba el signo de SUCIO (para ir al baño) o SUEÑO cuando estaba aburrido y deseaba un cambio. También usaba los signos MORDER y ENOJADO para expresar sus sentimientos, y tendía a no atacar si percibía que sus advertencias eran atendidas; esta es una importante substitución de una palabra arbitraria para una acción física, demostrando la teoría de propiedad de especialización de Hockett (el hablante no se expresa en acciones). A pesar de que Nim aprendió muchas palabras, Terrace concluyó que Nim no podía combinar palabras para crear nuevos significados por sí mismo. Él cree que las combinaciones de palabras que vio usar en los videos de Nim, fueron incitadas por las usadas por sus entrenadores anteriormente. Otra cosa que descubrió a través de los videos es que Nim interrumpía a sus entrenadores con más frecuencia de lo que un niño lo hace con a sus padres. Terrace tiene un buen punto: si vamos a decir que los simios pueden crear una oración, debemos eliminar las otras posibles explicaciones para las elocuciones. Terrace no es tan escéptico como muchos creen, él piensa que las condiciones bajo las que se llevó a cabo el Proyecto Nim no eran ideales, y futuros proyectos podrán tener más éxito si fueran capaces de instilar una mayor motivación en sus sujetos

 


Otros experimentos: Sherman & Austin, Chantek, Kanzi, Koko

Muchos otros experimentos han sido realizados además de los cuatro arriba citados, a continuación describiré brevemente varios de ellos. Sherman y Austin eran dos chimpancés que podían comunicar información específica a través del uso de símbolos, información que no era posible transmitir sin el uso de ellos.

Chantek, un orangután, aprendió 150 signos diferentes y los usaba espontáneamente y sin repeticiones indebidas. Este animal internalizaba un sistema de valores mínimo, usando signos para BUENO y MALO en contextos apropiados.

Un bonobo llamado Kenzi aprendía más rápido que los chimpancés, él aprendió sus primeras palabras mirando las lecciones dirigidas a su madre. Sue Savage-Rumbaugh describe a Kanzi como "El simio al borde de la mente humana" en su libro del mismo nombre. John Mitani resume el libro en su crítica, allí Savage-Rumbaugh afirma que Kanzi usa oraciones; esto es, él sigue reglas estructuradas en sus producciones de múltiples palabras (mostrando la propiedad de dualidad). Incluso crea sus propias reglas, como usar primero un lexigrama para especificar una acción y luego usar gestos para especificar un agente.

Francine Patterson ha estado criando a Koko, una gorila, desde 1972 y enseñándole lenguaje de signos. Koko ha aprendido un vocabulario mucho más amplio que Nim, usa un mayor promedio de palabras, y sus oraciones se caracterizan por una gran creatividad, espontaneidad y estructura. Koko también rima y hace bromas; en una ocasión usó una metáfora para referirse a sí misma como un elefante, pretendiendo que un tubo largo era su trompa. Las características de las elocuciones de Koko demuestran la propiedad de productividad, en la cual el hablante dice algo que no ha sido dicho o escuchado antes, y es entendido por la audiencia.

El programa de Nova "Can chimps talk?" hizo un buen trabajo de exploración de los diferentes experimentos y temas alrededor del lenguaje en simios.

 

 

 

 

 

-El lenguaje y los simios

http://es.youtube.com/watch?v=maKvUTKpyt0

-Simios y humanos: La diferencia del 1 %

http://es.youtube.com/watch?v=mZ08yCMYK_c&feature=related

 

 

Jennifer Llamedo Granda

Comentarios

A mi también me parece un campo de estudia muy interesante, ya había oído hablar sobre Koko y Washoe, pero de ninguno de los otros. Lo que no me ha quedado claro es si unos chimpancés pueden enseñar el lenguaje simbólico a otros, aunque más arriba se explique que pueden aprender observando. Muchas gracias, un saludo.

me ha encantado este tema y me ha servido para un trabajo!!! espero encontrar cosas en web tan buenas como esta!muchas gracias un saludo

miau

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